PETRITEGI, la sidrería tradicional vasca para todo el año.

Todos conocéis mi querencia por la gastronomía vasca. Creo que, sin duda, saben disfrutar con especial regocijo del arte del buen comer. Sobretodo la gastronomía tradicional. Esa que puedes degustar en cualquier casa de manos de cocineros aficionados, amas de casa o cocineros empedernidos. Además, tienen a los mejores creadores de nuevas recetas del país. Lo tienen todo.
En esta ocasión, fiel a mi amor por la cocina tradicional, me acerqué a Petritegi. Una de las pocas sidrerías que abren todo el año y que hacen gala de un menú tradicional que pueden disfrutar cualquier día propios y extraños.
Empezamos con el tradicional paseillo por las barricas de sidra, para ir abriendo boca y poniendo el cuerpo a tono, para lo que tiene que venir.
Como aperitivo, unas chistorras.
Una riquísima tortilla de bacalao para seguir alimentando cuerpo y alma.
Seguimos con el Bacalao Frito, con cebolla y pimientos.
Y la inevitable Chuleta de Vaca Vieja, que alimenta todos los sentidos.
Contínuos paseos hacia las barricas para aplacar la sed, platicando en las colas con los demás comensales de nacionalidades diversas resultan de lo mas divertidos, entre palto y plato.
Y, para acabar, el postre típico, consistente en Queso, membrillo, Tejas y Nueces. Nada de chorradas.
PETRITEGI
Petritegi Bidea, Hernani. Guipúzcoa.
PRECIO: 25,-€
PUNTUACIÓN: 7/10

Zelaia

Anochece en Donostia y es hora de pensar dónde cenamos. Esta es la ciudad donde siempre tengo verdaderos problemas para decidirme porque aquí se come bien en todas partes.
Esta vez el camino – y mi amigo Joseba- me traen a cenar a una auténtica sidrería vasca. De hecho, está considerada como una de las 10 mejores de España internacionalmente.
Zelaia es una sidrería puramente tradicional donde hay que llamar para reservar y donde se sirve el típico menú de sidrería sin opción alguna. antiguamente sólo se servia sidra y las viandas se las traía cada uno, si es que quería comer algo.
Aquí se come de pié.
 Muchas veces compartiendo mesa con otros que están igual de encantados que tu de estar disfrutando tanto.
Una primera visita a las barricas de roble nos da una idea de lo que nos espera. Inmensas salas repletas de enormes barricas de roble llenas de sidra recién hecha, de la última cosecha. Aqui ya nos tomamos un par de zuritos…
Al entrar a la sala, ya tenemos preparada la Tortilla de Bacalao. Esponjosa, jugosa y en su punto de sal, sabe a gloria tras los primeros vasos de sidra.
De guarnición, Pimientos y Cebolla.
Y no podía faltar la chistorra, con su pan para untar…
Mientras, y antes de otros dos vasitos de sidra que iremos a buscar a las barricas, hacemos una visita al asador, donde se está preparando nuestra chuleta.
Nos atiende Jaione, hija del Sr. Zelaia. Aquí todo es tradición y, por supuesto, todo queda en la familia. En Zelaia trabaja toda la familia: Sr. y Sra. Zelaia y sus tres hijas. Encantadores todos, por cierto.
Una vez lista la Chuleta, damos buena cuenta de ella. Cómo no!
Fué un verdadero placer conocer personalmente a Antonio Zelaia. Un maestro sidrero apasionado de su arte y que lo sabe todo de la sidra y la manzana. Ver ese brillo en sus ojos cuando me explicaba su oficio me impresionó. Así da gusto. Y esa pasión se refleja en cada rincón de la sidrería y me encanta ver que sus hijas la siguen con devoción.

Como postre, queso Ildiazabal con Membrillo y unas nueces. Todo muy típico.
Ah! Y unas tejas!
Si vais por Donosti, no dejéis de ir!
ZELAIA SAGARDOTEGIA
Martindegui, 29, Hernani.
PRECIO: 40,-€
PUNTUACIÓN: 9/10

BODEGA EL CAPRICHO, un paraíso del buen yantar en el Reino de León

Qué duda cabe de que en León se come bien. Sus elaboradas recetas ancestrales llenan de energía cuerpo y mente en concordancia con las habitualmente bajas temperaturas que se dan por la zona.
Inclusi en verano, por la noche, refresca lo suficiente como para hacer necesario el uso de una chaquetilla…

Al sur de León, cerca de Astorga, ya casi en la provincia de Zamora, nos dijeron que había un verdadero paraíso del carnívoro y, aprovechado que el Pisuerga pasa por Valladolid (donde nos encontrábamos) fuimos a buscar tan afamado lugar.

En Jiménez de Jamuz, un pequeño pueblín rodeado de pastos, se encuentra la bodega El Capricho. Desde nuestra llegada nos sorprendió la extraña arquitectura del lugar, a base de cuevas excavadas en la roca y que confieren a las viviendas una temperatura constante todo el año.

Una casa diferente alberga a El Capricho, aunque el restaurante se encuentra bajo tierra en una cueva oscura y acogedora.

Para entrar pasas promero por los dominios de Alfredo Asturgana, parrillero del establecimiento y culpable del gozo que nos espera.

La cueva, con recovecos que acogen las mesas, resulta muy interesante.
Tuvimos la suerte de caer por aquí el mes que celebraban las XII Jornadas Gastronómicas de Exaltación de la Carne de Buey, con la colaboración de Luis Arrufat.

Y este es el menú que nos esperaba:
Los grisinis, impresionantes.

El Steak Tartare una locura.

Lo mas llamativo, el Tuétano con Caviar de Trucha. Una verdadera exquisitez.

Yema de Huevo con Cecina de León.

Las Mollejas!

Una ensaladadita de Pamplinas, aprovechando que es temporada.

No nos íbamos a ir sin comernos una Chuleta de Buey en condiciones, y así nos la presentaron.

La Alubiasde La Bañeza, como siempre, deliciosas.

Un Arroz Melosos de Carrillada de Buey.

Y ya, por fin, nuestro deseado majar carnívoro.

Y, después de los postres, un par de Gtcs en la terraza, que hacía buen tiempo…

Alfredo nos explicó cómo cocinar a la brasa una chuleta y fué llevando las piezas a la cámara para mañana…

Mas tarde, José Gordón, el jefe, nos llevó a ver sus bueyes. Una experiencia increíble ver los animales en su hábitat, bien cuidados y mimados.

José es un enamorado de su trabajo y de sus animales.

Y los animales le responden con cariño, a pesar de nuestra presencia y su evidente nerviosismo, con él era otra cosa…

Si pasáis por allí cerca, no dudéis ni un segundo en parar a comer.
BODEGA EL CAPRICHO
Jiménez de Jamuz, León
PRECIO: 130,-€ (menú mas chuletón aparte)
PUNTUACIÓN: 10/10

GANDARIAS, paraíso de los pintxos con una carta reluciente, en el centro de Donostia.

San Sebastián. Esa ciudad hermosa que invita a pasear incluso cuando llueve. Pero cuando hace sol es una verdadera maravilla. Llena de color y luz, rincones increíbles y gentes amables y educadas.

Accediendo desde la Iglesia del Buen pastor hacia el centro histórico de la ciudad, podemos llegar al puerto, a la izquierda, y a la derecha el Gros.

Al final de la calle encontramos la catedral.

El Kursal es lo primero que encontramos al cruzar el puente hacia el Gros.

Y justo al ladito de la catedral, nos topamos con el Gandarias. Me lo había recomendado un compañero del gimnasio que esta muy cachas y es de por aquí, asi que creí oportuno ver de qué iba…

Al entrar, un surtido de pintxos de magnífica presencia te da la bienvenida. El ambiente es de lo mas acogedor e invita a probar.

Al final de la barra, una pequeña plancha es la culpable de la mayoría de los placeres que aquí se dan.

Comenzamos, por recomendación del camarero, con una Ensalada Templada de Langostinos y Vieiras.

Para seguir con su famosa Chuleta. Aunque a esto le llamamos en mi tierra chuletón.

Después una cuajada casera con miel y un  paseito por la rivera del rio Oria.

GANDARIAS
Calle San Jerónimo, 25, Donostia
PRECIO: 40,-€
PUNTUACIÓN: 7/10

CASA BENITO, un clásico en Merida.

La ciudad fue fundada en el 25 adC con el nombre de Emerita Augusta por Octavio Augusto, para los soldados eméritos licenciados del ejército romano, de dos legiones veteranas de las Guerras Cántabras: Legio V Alaudae y Legio X Gemina. Estas legiones se ubicaron en el poblado ya existente a cambio de darles la categoría de ciudadanos romanos a los antiguos pobladores. La ciudad fue la capital de la provincia romana de Lusitania. El término emeritus significaba en latín “retirado” y se refería a los soldados jubilados con honor. Sus ciudadanos fueron adscritos a la tribu Papiria.

Se inicia así un periodo de gran esplendor del que dan testimonio sus magníficos edificios: el teatro, el anfiteatro, el circo, los templos, los puentes y acueductos.

Durante siglos y hasta la caída del Imperio Romano de Occidente, Mérida fue un importantísimo centro jurídico, económico, militar, cultural y una de las poblaciones más florecientes en época romana, que Ausonio catalogó el noveno lugar entre las más destacadas del Imperio, incluso por delante de Atenas.

En épocas posteriores Mérida sufrió incursiones de los pueblos bárbaros hasta el asentamiento de los visigodos, que la hicieron capital de su reino y por lo tanto de Hispania, durante los siglos V y VI.

En el siglo VI sobresale la figura del Obispo Mausona y el cristianismo se arraiga con fuerza. De esta fe popular da muestra la figura de la Mártir Santa Eulalia, patrona de la ciudad. En el año 713 el caudillo árabe Muza conquistó la ciudad y sus tropas la arrasaron.

Estas circunstancias motivaron que el Conjunto Arqueológico Emeritense fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 1993. Anteriormente, la ciudad contaba con veinte monumentos nacionales y algunos en espera de obtenerla; y por Decreto de 8 de febrero de 1973, en vísperas de conmemorarse su Bimilenario, Mérida fue declarada “Conjunto Histórico-Arqueológico”, única que ostenta esa denominación en España.
En 1994 se constituyó el Arzobispado Mérida-Badajoz, recuperándose, de este modo, la antiquísima sede metropolitana emeritense y devolviendo la dignidad catedralicia al templo de Santa María la Mayor, heredero de la iglesia arzobispal de Emérita. Los orígenes de este Arzobispado se remontan a la época romana, en la que tuvo doce obispados sufragáneos (Edicto de Milán).

Recorrer esta preciosa ciudad, llena de historia, es tarea agradable. Aunque también agotadora, por lo que se hace imprescindible llenar los depósitos de energías, para seguir.

Mi intuición me llevó hasta un local muy típico llamado Casa Benito.

A pesar de tener instalada una preciosa terraza en el exterior, el calor del verano extremeño aprieta incluso al anochecer, así que preferí entrar al comedor, que estaba climatizado.

Disfruté de esta manera de una atención personalizada, ya que era el único cliente en el interior y, además, fresquito…

Cómo no! En Extremadura no puede faltar un Buen Jamón Ibérico D.O.

Y, claro, tendremos que acompañarlo de un buen vino tinto de la tierra.

Seguido de un magnífico Chuletón, perfectamente preparado, en su punto y acompañado de una piedra bien claiente, para seguir en caso de que se enfríe o lo prefieras más hecho.

Acompñado, simplemente, de unas patatas fritas muy caseras.

De postre, una deliciosa Mouse de Chocolate.

Y una copa de buen brandy, que la ocasión lo pedía a gritos.
CASA BENITO
Calle de San Francisco, 3 06800 Mérida
924 33 07 69
PRECIO: 50,-€
PUNTUACIÓN: 7/10