Puerto Mar, en el puerto, junto al mar, en Peñíscola.

En esta época del año parce que la costa nos llama para disfrutar de sus pueblos, sus playas y su gastronomía. Toda la costa mediterránea está repleta de preciosas localidades que nos recibirán con los brazos abiertos y nos acogerán con amabilidad y buenas viandas.
Particularmente en la provincia de Castellón, hemos elegido Peñíscola. Esta histórica ciudad nos ofrece todo lo que podemos desear para pasar unas jornadas inolvidables, en todos los sentidos. Sus maravillosas playas, sus gentes de carácter abierto y su imponente castillo que se eleva sobre el mar en una montaña que se une al continente tan sólo por una pequeña lengua de arena que, hoy en día esta poblada de casas pero que, hasta hace unos años, era una playa con dos orillas.
En este castillo se hizo fuere el Papa Luna y la história de la reconquista se palpa en cada calle. Calles repletas de locales que ofrecen al viajero todo tipo de majares y souvenirs.
En el mismo puerto, después de un buen paseo por el castillo y sus alrededores, nos decidimos por comer en un local situado junto a la Lotja de Peix. ¿Dónde podríamos encontrar pescado mas fresco?
Puerto Mar, bien situado, justo al lado de las golondrinas: esos barcos que te ofrecen un paseo marítimo por la parte oculta del castillo a los habitantes de la tierra.
Nos atiende Vicent, todo un  profesional, que junto a su familia se encarga de hacer disfrutar a sus afortunados clientes de los manjares que el mar ofrece por estos lares.
Empezamos con una ensaladita sencilla para abrir boca y preparar el estómago.
Unos pescaditos fritos, mas frescos imposible.
Las navajas, de pequeño calibre pero gran sabor. Yo, de hecho, las prefiero a las grandes del Cantábrico.
Un blanco fresquito clásico nos ayuda a disfrutar del menú.
Nos presenta unos calamares recién llegados de los que daríamos buena cuenta.
A la plancha y en su punto justo, muy bien presentados. El tomate, por cierto, riquísimo.
Algo que sólo encontraremos aquí son “les Caixetes”.
Se trata de un molusco bivalvo que parece una piedra. De hecho, sólo los buceadores expertos son capaces de distinguirlo y para arrancarlos de la roca se requiere verdadera pericia y herramientas apropiadas. La carne es consistente y su sabor a mar delicioso.
Por supuesto no podían faltar los famosos langostinos de la zona.
En fin, un magnífico lugar para degustar los manjares del mediterráneo castellonense a la orilla del mar, junto a los pesqueros que nos traen toda esta maravillosa suerte de delicias.
PUERTO MAR
Puerto de Peñíscola, Castellón.
PRECIO: 40,-
PUNTUACIÓN:8/10