CASA BENITO, un clásico en Merida.

La ciudad fue fundada en el 25 adC con el nombre de Emerita Augusta por Octavio Augusto, para los soldados eméritos licenciados del ejército romano, de dos legiones veteranas de las Guerras Cántabras: Legio V Alaudae y Legio X Gemina. Estas legiones se ubicaron en el poblado ya existente a cambio de darles la categoría de ciudadanos romanos a los antiguos pobladores. La ciudad fue la capital de la provincia romana de Lusitania. El término emeritus significaba en latín “retirado” y se refería a los soldados jubilados con honor. Sus ciudadanos fueron adscritos a la tribu Papiria.

Se inicia así un periodo de gran esplendor del que dan testimonio sus magníficos edificios: el teatro, el anfiteatro, el circo, los templos, los puentes y acueductos.

Durante siglos y hasta la caída del Imperio Romano de Occidente, Mérida fue un importantísimo centro jurídico, económico, militar, cultural y una de las poblaciones más florecientes en época romana, que Ausonio catalogó el noveno lugar entre las más destacadas del Imperio, incluso por delante de Atenas.

En épocas posteriores Mérida sufrió incursiones de los pueblos bárbaros hasta el asentamiento de los visigodos, que la hicieron capital de su reino y por lo tanto de Hispania, durante los siglos V y VI.

En el siglo VI sobresale la figura del Obispo Mausona y el cristianismo se arraiga con fuerza. De esta fe popular da muestra la figura de la Mártir Santa Eulalia, patrona de la ciudad. En el año 713 el caudillo árabe Muza conquistó la ciudad y sus tropas la arrasaron.

Estas circunstancias motivaron que el Conjunto Arqueológico Emeritense fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 1993. Anteriormente, la ciudad contaba con veinte monumentos nacionales y algunos en espera de obtenerla; y por Decreto de 8 de febrero de 1973, en vísperas de conmemorarse su Bimilenario, Mérida fue declarada “Conjunto Histórico-Arqueológico”, única que ostenta esa denominación en España.
En 1994 se constituyó el Arzobispado Mérida-Badajoz, recuperándose, de este modo, la antiquísima sede metropolitana emeritense y devolviendo la dignidad catedralicia al templo de Santa María la Mayor, heredero de la iglesia arzobispal de Emérita. Los orígenes de este Arzobispado se remontan a la época romana, en la que tuvo doce obispados sufragáneos (Edicto de Milán).

Recorrer esta preciosa ciudad, llena de historia, es tarea agradable. Aunque también agotadora, por lo que se hace imprescindible llenar los depósitos de energías, para seguir.

Mi intuición me llevó hasta un local muy típico llamado Casa Benito.

A pesar de tener instalada una preciosa terraza en el exterior, el calor del verano extremeño aprieta incluso al anochecer, así que preferí entrar al comedor, que estaba climatizado.

Disfruté de esta manera de una atención personalizada, ya que era el único cliente en el interior y, además, fresquito…

Cómo no! En Extremadura no puede faltar un Buen Jamón Ibérico D.O.

Y, claro, tendremos que acompañarlo de un buen vino tinto de la tierra.

Seguido de un magnífico Chuletón, perfectamente preparado, en su punto y acompañado de una piedra bien claiente, para seguir en caso de que se enfríe o lo prefieras más hecho.

Acompñado, simplemente, de unas patatas fritas muy caseras.

De postre, una deliciosa Mouse de Chocolate.

Y una copa de buen brandy, que la ocasión lo pedía a gritos.
CASA BENITO
Calle de San Francisco, 3 06800 Mérida
924 33 07 69
PRECIO: 50,-€
PUNTUACIÓN: 7/10