DE PINTXOS POR DONOSTIA

San Sebastián es el paraíso de cualquier buen comedor . Aquí se puede comer bien en casi cualquier sitio. Pero hoy nos centramos en sus famosos pintxos. Esas pequeñas porciones de felicidad que los donostiarras dominan como nadie. 
Para empezar, nos dirigimos a la parte vieja, para visitar el Gandarias, justo enfrente de la catedral, con un surtido increíble de maravillosas propuestas.

En el fondo de la barra encontramos la plancha donde, con gran maestría, nos pueden preparar también una magnífica chuleta.

O unos pinchos morunos…

La profesionalidad siempre a flor de piel, nos hace gozar de cada instante.

El aspecto de cada pintxo es inmejorable, siempre.

Y muy amables. 
Cambiamos de local para visitar la Taberna Aralar, a pocos pasos.

El surtido impresiona. Vistosos y sabrosos pintxos, de corte distinto, mas clásico, rebosan en la barra.

Todo tipo de pintxos en el Aralar, con buena afluencia de gente.

Seguimos con la obligada visita a Nestor, donde la tortilla tiene su altar.

Está impresionante Tortilla, la mejor que he probado, nos la recomienda con mucha razón Cristina Martinez (Garbancita), que nos va haciendo de guía por San Sebastián.

Pasear con esta rubia es sinónimo de aprendizaje culinario contínuo. Un verdadero placer siempre.
Gracias Cris.
Nestor, el gran maestro de la tortilla, ofrece también el Tomate de Getaria y la famosa Chuleta que complementan un menú fantástico.

Es aquí donde descubrimos el origen del pinto, de la mano de Garbancita. Al parecer, el primer pinto fue la famosa Gilda, ensartado de aceitunas, guindillas y anchoas que servía para meterse algo en el cuerpo a los txiquiteros cuando salían de tabernas.

Para finalizar, visitamos el Dickens, donde Joaquin Fernandez, maestro mezclador, nos ofrece una lección magistral de cocktaileria avanzada.
SAN SEBASTIÁN
PAIS VASCO